sábado, 28 de febrero de 2026

TANIMARA: DEMOCRACIA .SECUESTRADA Y EL DESPERTAR CIUDADANO...Octavio Cano Jaramillo........................... Democracia secuestrada: entre mercaderes del voto y el despertar ciudadano.......................... En Colombia, la política atraviesa una crisis profunda de legitimidad. Lo que deberían ser partidos con identidad ideológica, proyectos colectivos y vocación de servicio público, se han convertido —en muchos casos— en simples maquinarias electorales: fábricas de avales, redes clientelares y empresas disfrazadas de organizaciones políticas. Más que representar ideas, representan intereses. Durante años, numerosos dirigentes han llegado al Congreso no para defender causas sociales ni proyectos de nación, sino para proteger patrocinadores, cuotas burocráticas o agendas personales. El resultado es un sistema donde la ética pública se diluye y la democracia se reduce a una competencia por el control del presupuesto y los cargos, antes que por el bienestar colectivo............................... Partidos sin ideología, pero con clientelas.................... Hoy abundan partidos sin identidad clara, sin posiciones firmes frente a los grandes problemas nacionales y sin diagnósticos serios sobre la realidad social y económica del país. En lugar de promover debates profundos sobre pobreza, desigualdad, empleo o desarrollo regional, se consolidan acuerdos estratégicos que priorizan la repartición del poder. La política deja de ser un espacio de deliberación y se convierte en una plataforma de supervivencia burocrática. No se promueve la renovación del liderazgo ni la apertura democrática interna; por el contrario, se perpetúan estructuras cerradas donde las castas políticas mantienen el control. Esta dinámica no solo debilita la representación ciudadana, sino que erosiona la confianza en las instituciones.................. Reformas bloqueadas y poderes cooptados.................... Cuando desde el Ejecutivo o desde sectores sociales surgen propuestas de reforma —como las relacionadas con el trabajo, las pensiones o el salario mínimo— el debate no siempre se da en términos técnicos o de interés general. En múltiples ocasiones, las iniciativas son frenadas, dilatadas o judicializadas. La separación de poderes, principio esencial de cualquier democracia sólida, se percibe debilitada cuando las decisiones parecen responder más a alianzas políticas que a análisis jurídicos imparciales. La sensación ciudadana es que ciertos sectores han logrado una influencia desproporcionada sobre distintas ramas del poder público. En ese contexto, el ciudadano común observa cómo reformas que buscan mejorar condiciones laborales o ampliar derechos encuentran obstáculos sistemáticos, mientras los intereses consolidados se mantienen intactos. Narrativas, miedo y manipulación........................ Otro elemento preocupante es el papel de algunos sectores mediáticos y gremiales en la construcción del debate público. En lugar de fomentar una discusión informada y plural, con frecuencia se recurre al miedo económico, a la desinformación o a la exageración de consecuencias negativas ante cualquier intento de transformación. Se advierte sobre crisis inminentes, pérdida masiva de empleos o colapso económico, generando incertidumbre social. Sin embargo, cuando las medidas se implementan y los escenarios catastróficos no se materializan, los mismos actores que se opusieron intentan presentarse como sus promotores o defensores. Esta estrategia no solo confunde al electorado, sino que profundiza la polarización y debilita el debate racional...................... El despertar ciudadano.............................. Pese a este panorama, algo ha comenzado a cambiar: la ciudadanía muestra signos de mayor conciencia crítica. Las redes sociales, los espacios alternativos de información y la experiencia directa frente a los discursos contradictorios han permitido que muchos ciudadanos cuestionen narrativas tradicionales. Aunque persisten altos niveles de desinformación, cada vez más personas examinan con mayor rigor las posturas de quienes aspiran a gobernar. El desgaste de las viejas prácticas es evidente, y la credibilidad ya no se obtiene únicamente con maquinaria electoral. La democracia no puede sostenerse sobre el clientelismo ni sobre el control de narrativas. Requiere transparencia, coherencia ideológica, responsabilidad institucional y, sobre todo, participación ciudadana en condiciones reales de equidad................................... El desafío pendiente.................................. Colombia enfrenta un reto histórico: reconstruir la política como espacio de ideas y no de negocios; como instrumento de transformación social y no de perpetuación del poder. Esto implica reformas profundas a los partidos, mecanismos más estrictos de rendición de cuentas y una ciudadanía activa que no delegue completamente su poder cada cuatro años. La democracia no se defiende sola. Se fortalece cuando el pueblo exige coherencia, ética y resultados concretos. Si el despertar ciudadano continúa, podría marcar el inicio de una etapa donde la política recupere su sentido original: servir al bien común.

No hay comentarios:

Publicar un comentario