sábado, 27 de junio de 2026
TANIMARA...COLOMBA NO ESTA PREPARADA......
Por Luis Carlos Rojas García Kaell de Cerpa............
Dicen los especialistas en narcisismo patológico que, cuando un ser humano es expuesto al abuso de un narcisista perverso, las consecuencias pueden ser devastadoras. Hablamos de la pérdida del amor propio, el sometimiento total, la normalización del maltrato físico y psicológico y otras barbaridades que solo pueden comprender quienes han logrado salir de ese círculo y han tenido el valor de contarlo, aunque las secuelas permanezcan para siempre.
Pues bien, Colombia y buena parte de su gente han sido víctimas del abuso narcisista perverso de una ultraderecha fascista que, con el paso de los años, ha perfeccionado sus técnicas de manipulación, abuso y maltrato.
Tanto fue el daño causado que, cuando por fin llegó al gobierno un hombre que se preocupaba por el pueblo, por los más pobres, por la igualdad y por la calidad de vida, una inmensa mayoría de colombianos y colombianas reaccionó de una manera tan paradójica como reveladora: rechazó a quien le tendía la mano. El mayor repudio surgió, precisamente, cuando ese hombre comenzó a hablarles de amor propio, de dignidad y de igualdad; principios que, para quien ha normalizado el maltrato, pueden llegar a percibirse como una amenaza en lugar de una oportunidad de liberación.
Así es. Muchas personas, dentro y fuera del país, parecen haber desarrollado el mismo patrón de conducta que una víctima de abuso narcisista: una necesidad casi compulsiva de defender a sus propios verdugos. Por eso no resultó sorprendente verlas elegir al peor de todos: el Matagatos de la Espriella, un misógino, machista, de pasado oscuro, de amistades reprochables y arrodillado ante los intereses de los gringos corruptos, porque a ellos les debe esta vida y la otra.
Entonces, a mis pobres víctimas no les gustó el aumento del salario mínimo, la regulación de las horas nocturnas ni la recuperación de los recargos por trabajo en días festivos. Tampoco les agradó poder salir a marchar sin el temor de ser heridas, asesinadas o desaparecidas. Mucho menos que soldados y militares vieran mejoradas sus condiciones de alimentación y salario. Y, como si fuera poco, tampoco soportaron que los héroes de la patria dejaran de ser noticia por escándalos tan vergonzosos como los falsos positivos.
No puedo dejar de lado que, en medio de los traumas de esta población sometida, también estuvieron el rechazo a las mejoras en salud, en el agro, en la justicia y en muchos otros frentes. Ni hablar del esfuerzo por posicionar a Colombia como "el país de la belleza", alejándola, aunque fuera parcialmente, del estigma de ser identificada únicamente con Pablo Escobar y el narcotráfico.
Como sea, me atrevo a decir que la crisis de esta parte de la población fue aún mayor cuando un personaje honesto, íntegro y decente como Iván Cepeda dijo que sería nuestro presidente.
Era previsible que quienes durante décadas normalizaron el maltrato, la violencia, la injusticia, la guerra y la masacre no estuvieran de acuerdo con un modelo político que hablara de derechos, dignidad y garantías. Porque las víctimas del abuso narcisista pueden desarrollar una profunda dependencia emocional hacia su agresor y terminar defendiendo a quien las maltrata.
Todo lo demás que pueda escribir en esta columna de opinión no es más que la misma y triste historia de un país que se niega a aprender; de una sociedad fracturada y, lo que resulta más doloroso, de una Colombia que aún no está preparada para romper el círculo del abuso narcisista al que ha sido sometida. Mientras siga confundiendo a sus verdugos con sus salvadores, continuará defendiéndolos, aunque la maltraten una y otra vez, sin importar el daño que le causen. ......................#colombia #FraudeElectoral #pueblo #Todos #seguidores
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